¿Te has apuntado al gimnasio o has empezado a salir a correr y sientes que te falta la «chispa»? ¿Llegas a mitad del entreno y te da una «pájara»? ¿O quizás terminas y al día siguiente las agujetas no te dejan moverte? Tranquilo, es más común de lo que piensas.

Muchas veces nos centramos tanto en qué vamos a entrenar, que nos olvidamos de lo más importante: el combustible.

Imagina que tu cuerpo es un coche de carreras. No se te ocurriría empezar una carrera con el depósito vacío, ¿verdad? Y tampoco lo dejarías aparcado sin pasar por el taller después de un gran esfuerzo. Pues con tu cuerpo pasa exactamente lo mismo.

Entender la nutrición pre entreno y post entreno es la clave para pasar de «cumplir» con el ejercicio a «rendir al máximo». Y no, no te preocupes, no necesitas ser un experto ni comer cosas raras. Vamos a ver de forma súper sencilla qué necesita tu cuerpo para darlo todo.


🥑 Nutrición Pre Entreno

El objetivo de la comida previa al entrenamiento es muy claro: darnos energía disponible y rápida para que los músculos y el cerebro funcionen a pleno rendimiento.

Lo que buscamos es:

  • Tener energía para aguantar toda la sesión.
  • Evitar mareos o bajones de azúcar (la famosa «pájara»).
  • Sentirnos ligeros y sin molestias digestivas.

¿Qué comemos antes de entrenar? El macronutriente estrella

El rey indiscutible antes de entrenar es el carbohidrato.

Los carbohidratos son la gasolina principal de tu cuerpo. Se almacenan en tus músculos y en tu hígado en forma de «glucógeno». Cuando empiezas a moverte, tu cuerpo tira de esas reservas. Si las reservas están bajas, te quedarás «tirado» a mitad de camino.

¿Qué tipo de carbohidrato?

  • Si comes 1-2 horas antes: Puedes optar por carbohidratos complejos. Tardan un poco más en digerirse y te darán energía de forma más sostenida.
  • Si comes 30-45 minutos antes: Necesitas carbohidratos simples. Son energía casi instantánea, ¡un auténtico chute de gasolina!

¿Y las proteínas y las grasas? Una pequeña cantidad de proteína puede ser beneficiosa para ir preparando al músculo, pero sin pasarse.

Lo que sí debemos evitar a toda costa son las comidas muy altas en grasa o en fibra justo antes de entrenar. ¿Por qué? Porque ralentizan mucho la digestión. Esto puede provocar pesadez, reflujo o molestias en el estómago mientras saltas o corres. ¡Y no queremos eso!

Ideas fáciles de comida Pre Entreno

Aquí tienes algunos alimentos para entrenar mejor que puedes tomar antes de darle caña:

Si comes 1-2 horas antes:

  • Un bol de avena con un chorrito de miel y unas pocas nueces.
  • Una tostada de pan integral con pavo o queso fresco y una pieza de fruta.
  • Un yogur natural con un puñado de cereales (tipo copos de maíz o arroz inflado) y fruta.

Si comes 30-45 minutos antes (el «snack rápido»):

  • El rey: Un plátano. Es el pre-entreno perfecto por naturaleza.
  • Un par de dátiles o un puñado de pasas.
  • Una compota de manzana (sin azúcares añadidos).
  • Una bebida isotónica (si el entrenamiento va a ser muy largo o intenso).

🏋️‍♂️ Nutrición Post Entreno

¡Enhorabuena, lo has dado todo! Pero el trabajo no ha terminado. Ahora empieza la fase de «reparación y construcción».

Cuando entrenamos, especialmente si es ejercicio de fuerza (pesas, CrossFit, funcional) o de mucha intensidad, nuestros músculos sufren microrroturas. ¡No te asustes! Así es como se hacen más fuertes. Además, hemos vaciado los depósitos de gasolina (el glucógeno) que usamos antes.

El objetivo de la comida post entreno es:

  • Reparar el tejido muscular dañado.
  • Rellenar los depósitos de glucógeno.
  • Rehidratarnos.

¿Qué comemos después de entrenar? La pareja perfecta

Aquí necesitamos dos protagonistas que trabajan en equipo: Proteínas + Carbohidratos.

  1. Proteínas: Son los «ladrillos» de tu cuerpo. Son esenciales para reparar esas pequeñas roturas en el músculo y hacerlo crecer más fuerte. Sin proteína, es como llamar al taller y que no tengan piezas de repuesto.
  2. Carbohidratos: Son los «obreros» que reponen la energía. Ayudan a rellenar los depósitos de glucógeno que hemos gastado y, además, ayudan a que la proteína llegue mejor al músculo.

¿Cuándo como? La famosa «ventana anabólica»

Seguro que has oído hablar de la «ventana anabólica», esa idea de que tienes 30 minutos justos después de entrenar para tomarte un batido de proteínas o no ganas músculo.

Relájate. Es cierto que el cuerpo está súper receptivo justo al terminar, pero esa «ventana» es mucho más amplia, de varias horas. Lo ideal es no dejar pasar más de 1-2 horas hasta hacer una comida completa.

Si vas a tardar más en llegar a casa y comer, un snack rápido post-entreno es una idea fantástica.

Ideas fáciles de comida Post Entreno

Si es una comida principal (comida o cena):

  • Pechuga de pollo o pavo a la plancha con un buen plato de arroz y verduras.
  • Salmón al horno con boniato o patata asada.
  • Un revuelto de huevos con atún y una tostada de pan integral.
  • Un bol de quinoa con garbanzos (proteína vegetal) y verduras salteadas.

Si es un snack rápido (porque vas a tardar en comer):

  • Un batido de proteínas (con agua o leche) y una pieza de fruta.
  • Un bol de yogur griego (o skyr, que tiene más proteína) con frutos rojos y un puñado de avena.
  • Un sándwich pequeño de pan integral con atún al natural.

💧 El gran olvidado que arruina tu rendimiento

Podemos tener la nutrición pre entreno y post entreno perfecta, pero si fallamos en la hidratación, todo se va al traste.

  • Antes: Empieza a beber agua en las horas previas. Llega al entreno ya hidratado.
  • Durante: Bebe pequeños sorbos de agua cada 15-20 minutos. No esperes a tener sed (la sed ya es un síntoma de deshidratación).
  • Después: Tienes que reponer todo el líquido perdido. Un buen truco es pesarte antes y después: la diferencia es (casi todo) líquido que debes reponer.

Como ves, no es complicado. Quédate con esta idea:

  • ANTES (Energía): Carbohidratos para tener gasolina. (Ej: Un plátano).
  • DESPUÉS (Reparar): Proteínas para los «ladrillos» + Carbohidratos para reponer. (Ej: Pollo y arroz).

Lo más importante es escuchar a tu cuerpo. Lo que a tu compañero de gimnasio le sienta genial, a ti te puede sentar pesado. La clave es probar.

¿Quieres dejar de probar y empezar a acertar?

Estos son consejos generales que funcionan genial para la mayoría. Pero si de verdad quieres llevar tu rendimiento al siguiente nivel, necesitas un plan 100% adaptado a ti, a tus horarios, a tus gustos y a tus objetivos (¿quieres perder grasa? ¿ganar músculo? ¿correr una maratón?).

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